Researching…

Archivo para abril, 2011

He’s got a ticket to ride

Maravillosa versión del conocido tema de los Beatles, lanzada cuatro años después de la original. Inconfundible la dulcemente grave voz de Karen Carpenter, tristemente desaparecida a consecuencia de la anorexia nerviosa que padeció desde los 25 años hasta su fallecimiento a los 32. Karen no sólo tenía una voz privilegiada, sino que además tocaba perfectamente la batería, llegando a ser elegida en 1975 la mejor baterista del año por los lectores de una conocida revista norteamericana. Ella nunca se consideró una gran cantante, sino una baterista que podía cantar… Por suerte, siempre nos quedará su voz.


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Una preciosa historia


Escuchando a los ángeles…


Éramos los elegidos del sol…

Éramos los elegidos del sol

Y no nos dimos cuenta

Fuimos los elegidos de la más alta estrella

Y no supimos responder a su regalo

Angustia de impotencia

El agua nos amaba

La tierra nos amaba

Las selvas eran nuestras

El éxtasis era nuestro espacio propio

Tu mirada era el universo frente a frente

Tu mirada era el sonido del amanecer

La primavera amada por los árboles

Ahora somos una tristeza contagiosa

Una muerte antes de tiempo

El alma que no sabe en qué sitio se encuentra

El invierno en los huesos sin un relámpago

Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad

Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de tinieblas

En su trono de águila herida de infinito


Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948)

Tu mirada era el sonido del amanecer...


Faro

Siempre  hay  ESPERANZA


Ternuras

Mi hogar es mi nido


Tantas cosas…

Si te vas, los árboles del parque

seguirán creciendo, pasará este otoño.

Se unirán dos nuevas soledades,

se dirán mentiras, seguiremos locos…

En el Metro sonreirás dormida camino de clase

y yo como siempre quizá llegue tarde.

Seguiré cerrando bares y recuerdos,

no aprenderé nunca a retirarme a tiempo.

Dormiré en la calle, besaré otros fuegos…

La ciudad en tu ausencia seguirá creciendo

devorando vidas, haciéndolas humo.

Otros cumplirán los planes que trazamos,

que no terminamos, haciéndolos suyos.

Seguirás llorando en algunos cines,

olvidando todo aquello que aprendiste.

Nacerán mil niños y nuevas canciones

y quizás alguno, quizás, lleve tu nombre.

Nuevos simulacros, nuevas confesiones…

Si te vas, los árboles del parque

seguirán muriendo y también mi fe.

Seguiré olvidándome las llaves

al salir de casa, y quizá en tu piel

haya a quien esconda allí su cansancio,

todos sus temores o quizá sus labios.

Tantas, tantas cosas seguirán pasando

que quizá las cosas no nos cambien tanto.

Tantas, tantas cosas…

Pero si te vas estos días serán

esa sucia y vacía franja de playa

que queda cuando tú te has ido,

cuando el mar se aleja y la marea baja.

Yo estaré cansado y quizá más viejo,

maldiciendo estos días muertos.

Tantas, tantas cosas seguirán pasando

que quizá las cosas no nos cambien tanto.

Tantas, tantas cosas…

Ismael Serrano, del disco Los paraísos desiertos