Researching…

Tú eres el resultado de ti mismo

No culpes a nadie.

Nunca te quejes de nada ni de nadie,

porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo

y el valor de acusarte en el fracaso

para volver a empezar, corrigiéndote.

El triunfo del verdadero hombre

surge de las cenizas del error.

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean,

hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer.

Las circunstancias son buenas o malas

según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil

en un arma para triunfar.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte,

enfréntalas con valor y acepta que de una u otra manera

son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

No te quejes por la falta de dinero,

porque abunda en muchísimas partes.

No te amargues con tus propios fracasos

ni se lo cargues a otros.

Acéptate ahora

o seguirás justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento

es bueno para comenzar

y que ninguno es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado,

como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los audaces,

imita a los enérgicos, a los vencedores,

a quienes no aceptan situaciones,

a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo,

tus problemas morirán si no los alimentas.

Aprende a nacer del dolor y a ser más grande,

que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.

Comienza a ser sincero contigo mismo

reconociéndote por tu valor, por tu voluntad

y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza

que todo puede hacerlo.

Reconócete a ti mismo, más libre y fuerte,

y dejarás de ser un títere de las circunstancias;

porque tú mismo eres el destino y nadie

puede sustituirte en la construcción de tu destino.

Levántate y mira por las montañas

y respira la luz del amanecer:

Tú eres parte de la fuerza de la vida.

Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete y triunfarás.

Atribuido a Pablo Neruda

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3 comentarios

  1. Me parece un poco duro y un poco cruel este poema. No creo que haya verdades axiomáticas ni que sea forzosamente SIEMPRE así. Cada corriente de vida es un mundo y no es una ciencia exacta que cada uno esté donde está por los actos de su conciencia. El laberinto es más intrincado que eso. Así lo veo yo en mi humilde opinión (sin querer convencer a nadie).

    Tampoco creo que sea de Pablo Neruda (no suele ser tan tajante. Aunque hay momentos y momentos en la vida de todos, puede ser de él aunque yo no lo reconozca en este discurso). Todos nos hemos visto (tanto los que yo más quiero, entre los que te incluyo, como yo misma) en un cuello de botella a veces “para” y no “por” y me parece a mí que sería injusto que nos hubieran plantado esto en la cara en un momento de sufrimiento.

    26 marzo, 2011 en 9:42

    • Estoy de acuerdo en que no es SIEMPRE así. Pienso que se trata de fomentar una actitud mental, porque sí es cierto que somos responsables de muchas cosas que suceden en nuestra vida cotidiana, tanto más cuanto más conscientes seamos. Por aquello de tener que elegir y de que cada día uno aprende… 😉
      Por cierto, yo tampoco creo que sea de Neruda, aunque muchos se lo atribuyan.

      26 marzo, 2011 en 17:17

      • Tienes toda la razón. La actitud mental es necesaria. Y muchas veces somos los responsables de los hechos que nos acontecen. Pero que se lo dijeran a la abuela grillo… 😉

        27 marzo, 2011 en 16:28

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