Researching…

HAY UNA HEROÍNA EN CADA MUJER

Existe una heroína potencial en cada mujer: la dama principal de su propia historia, en un viaje que empieza con su nacimiento y continúa a lo largo de toda su vida. Mientras recorre su itinerario personal, encontrará sin duda sufrimiento: sentirá soledad, vulnerabilidad, incertidumbre; y se encontrará con límites. Puede que encuentre también un sentido a su vida, desarrolle su carácter, experimente el amor y la gracia, y aprenda la visión.

La heroína toma forma a través de sus decisiones, de su capacidad para el amor y la fe, y de su aptitud para aprender de la experiencia y comprometerse. Cuando surgen dificultades, si considera lo que puede hacer, decide lo que hará y se comporta conforme a sus valores y sentimientos, está actuando como la protagonista y heroína de su propio mito.

Aunque la vida está llena de circunstancias no elegidas, siempre existen momentos de decisión, puntos nodulares que determinan los acontecimientos o modifican el carácter. Para ser la heroína de su propio viaje heroico, una mujer debe empezar con la actitud de que cada cosa que se elige tiene importancia. Cuando empieza a vivir a partir de esta premisa, algo sucede: la mujer se convierte en una persona que toma decisiones, que moldea lo que llegará a ser.

Es importante que la mujer mantenga una percepción positiva sobre sí misma al margen de cómo se la trate: que valore la situación y decida cómo reaccionar en el presente al tiempo que hace planes para el futuro.

La heroína ama y aprende a amar sin miedo. También busca a otras personas, sobre todo otras mujeres, parecidas a ella: sus iguales, sus hermanas en el camino de su viaje, su “manada”, con la que continuará su búsqueda. Los vínculos emocionales o de afiliación con los demás son elementos clave en su vida.

La heroína sabe que el verdadero coste de cualquier cosa es aquello a lo que renunciamos para obtenerla. Es el camino no tomado. Aceptar la responsabilidad de tomar la decisión es algo fundamental y no siempre fácil. Las mujeres nacesitan convertirse en heroínas que toman decisiones en lugar de ser pasivas, o víctimas mártires, o peones movidos por otras personas o por las circunstancias. Afirmarse a sí mismas es una tarea heroica para las mujeres que han sido complacientes, que han situado en primer lugar a sus hombres o que han considerado las necesidades de otros antes que las propias. Y es que afirmarse va en contra de la educación que recibieron…

Fuentes:

Las diosas de cada mujer, Jean Shinoda Bolen. Kairós, 1993.

Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés. Ediciones B, 19998.

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Una respuesta

  1. Ojalá fuera fácil reafirmarse y no sólo en la feminidad, sino como seres humanos, y no dejar que el amor mal entendido nos lleve a ponernos detrás del otro, o a sufrir las injusticias sin luchar.

    A veces necesitamos que nos recuerden que tenemos que ser conscientes, y a veces ni siquiera buscamos ese poquito de tiempo para querernos y dedicarnos a nosotras mismas sin darnos cuenta de que pasa el soplo de la vida y nosotras nos hemos quedado atrás. A mí no me resulta nada fácil iluminar el lugar donde he de respirar. Pero gracias a autores como éstos puede que encuentre un hilo para hallar el camino de vuelta.

    30 enero, 2011 en 21:22

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